lunes, 3 de mayo de 2021

 Al alba se levanta Inea, predispuesta para un nuevo día de trabajo. Llama a Tonák y le indica que recoja la vasija de arcilla para que vaya al río en busca de agua. Ilía, la niña, se le acerca con ojitos brillosos para pedirle permiso. Ella también quiere ir al río. La madre los despide, no sin antes pedirles que tengan cuidado.

Y allá van, tomando el camino noreste, pasando a través de árboles y por encima de hierbas diversas, en busca del más preciado recurso que tiene la villa, el agua potable. Ilía va tarareando una canción en voz baja, su mochilita de lino dándole ligeros golpes contra la espalda mientras camina. Tonák va alerta, con todos los ojos abiertos, en busca de algo que le atrape la atención, aunque sin mucha suerte. Y no es que esté muy interesado en la naturaleza, sino que recuerda a viva voz los cuentos de hadas que la señorita Zuleuta le contó, que lo han predispuesto a buscar círculos de hadas hechos de hojitas en el piso, o figuras con formas de dríadas en los troncos de los árboles, o cuevitas de duendes en los mismos. Hoy no tiene suerte, pero sigue ilusionado y estos pensamientos le nutren el alma dejándosela liviana. 

A Ilía le gusta ver bichos de todas las formas y colores. Es muy niña y curiosa, así que le ha consultado a la señorita Zuleuta y a los demás adultos de la villa para que le enseñen acerca de estos diminutos seres. Ellos, sin embargo, de lo único que saben es de plagas y de largas temporadas sin cosecha. 

Llegan al río y llenan sus vasijas con su agua. Ilía deposita la suya a su lado y sumerge la mano para intentar atrapar un pez. Tonák, bebe usando sus manos como cuencos, para luego detenerse a observar como el agua refleja los colores de su entorno. El verde de las copas de los árboles, el blanco de la luz del sol y poco celeste, cortesía de un pequeño pedazo de cielo que se logra colar entre la forestación. 

"¿Le has dicho a papá a dónde metiste la trampa para aves?" 

Pero la niña no se da por aludida; gira su cabeza hacia el agua y tararea otra canción, esta vez es una acerca de pájaros que vuelan. 


...


En la plaza principal de la aldea, se encuentran tres mujeres. Inea, Beki y Gina. 

Beki, siendo panadera por oficio y vocación, se encuentra moliendo trigo con un mortero. Ella recuerda su viejo molino en su hogar natal y lo extraña.

Gina canta versos y estrofas cortas y reiterativas.


"¿Por cuánto has pasado?

Oh, mi breve amor.

Dime lo que sientes,

dilo por favor"


Escucha Inea mientras teje con su telar el tributo anual que le corresponde pagar al Señor. Esta vez es una alfombra de vivos colores rojizos y ocres.


"Algún día tendrás que pensar en mejores letras" le comenta Beki a la cantante.

 "Pero hasta que ese día llegue..." agrega Inea.


"¡Tomalo, ay Conde, ay Conde!

Tomalo que allá se fue" sigue Gina cantando, como si el comentario jamás le hubiera llegado.


Inea deja el telar y respira hondo. "Beki, te quiero consultar algo."  

Beki sigue moliendo su trigo "Sí, dime."

"¿Qué es lo que hace que la masa crezca y le salgan agujeros?"

Beki se detiene y levanta la mirada. "Es algo complicado de explicar, tendría que mostrartelo," se rasca la cabeza. "Es más, estoy pensando seriamente en buscar alguien a quien enseñarle mi oficio. Sé que estás muy ocupada, pero si realmente te interesa, puedo enseñarte."

Irám.

"¡Irám, ven, hijo!" le dice, al verlo acercarse.

Irám, que ha escuchado el final del intercambio, se asoma con curiosidad. 

"¿Puedo?" 

"¿Puede?" cuestiona Beki. "A este mamerto lo he visto tirar cosas y quemarse, ¿realmente puede hacerlo?" 

Irám encoje la cabeza y se le cae la mirada al suelo. 

"Es un hombre muy capaz, mi muchacho." Aclara Inea. "Irám, tendrías que mostrarle lo que haces con los nudos."

"Y con los pequeños cajones que ha hecho para mi armario, este niño tiene mano para los detalles." Dice Gina, asomándose a la conversación. 

Los Ozona

 Una caja cilíndrica yace destapada en un espacio vacío. Un claro de bosque, algo de césped y vinagrillo en el suelo. Unas pocas personas están reunidas alrededor buscando algunos troncos, leña para el hogar y la cocina. ¿Qué tipos de árboles los rodean? Hay decenas de robles y abedules que cortan con la monotonía de pinares y demás coníferas del resto del bosque. Algunas otras personas recolectan bellotas y savia de abedul. 

¿Qué hay dentro de la caja? La caja está vacía, un muchacho la está acondicionando para transformarla en un baúl de tesoros. Sin embargo, aún, a su muy temprana edad, no posee ninguna cosa material que atesore profundamente.  

Hay, también, una niña pequeña juntando bellotas y colocándolas adentro de una bolsa de lino. Está acompañando en la tarea a su madre, cuyo perfume la calma y le hace sentir protegida.

Hay cinco personas en un claro en el bosque, listas para volver a casa.

Ellos son los Ozonas, o, al menos, así es como los conocen en la villa.

¿Cómo son? Bueno pues, tenemos a dos hombres adultos, a uno un poco más joven, a una mujer y a una niña.

El más adulto de ellos se llama Ankhem. Es un herrero alto, musculoso y un poco calvo, con unos pocos cabellos asomándose por encima de su cabeza desnuda. Tiene algo más de 50 años; le gusta salir al bosque a cazar con trampas de madera y metal. Su carne favorita es esa de las liebres, hecha en estofado.

Inea, su esposa, una mujer de mediana edad, cuatro decenas de años y piel con arrugas de sonrisa. Dadivosa por naturaleza, da trapos y camisas de lino a la gente en la aldea. Se la pasa ocupada todo el tiempo, ya sea tejiendo en su telar o moliendo bellotas para hacer harina, como también se la puede ver en largas conversaciones con mujeres vecinas.

Ankhem sostiene con fuerza y firmeza un hacha para cortar y atravesar la leña. Su hijo, Irám, sostiene los troncos ya cortados con la leve certeza de que no se le caerán otra vez. 

Y falla.

Irám, un hombre de 30 y tantos de años, es unos centímetros un poquito más alto que su padre y es tan cuidadoso como lo es de torpe. Su condición se la puede contemplar como: "Incapaz para trabajo de fuerza bruta. Ideal para lo minucioso y detallado."  Por lo que, al observar su situación, se dispone a hacer una mochila de soga finamente entretejida con los troncos adentro y se la cuelga a los hombros. 

Muchas cosas más se podrían decir de Irám y su torpeza, pero mejor dediquémonos a otra cosa. Ya que la noche oscura se aproxima y los pequeños están llevando sus pertenencias y ganancias a casa, siguiendo a su madre.

El mundo a su alrededor se volvió penumbroso y oscuro pero ellos, cada miembro de la familia, no se extraviaron en el camino. Ya han pasado muchos veranos e inviernos desde que se fundó por primera vez la villa y se pobló. Con tanto andar y caminar se han formado varios caminos y cada sendero, sin importar cuánto se adentre uno en el bosque, siguen regresando a la plaza principal.

martes, 27 de abril de 2021

Cuarentena

 Plantea la duda, de repente el piso se vuelve inestable.

Los cuestionamientos no presentan un peligro si uno sabe cómo navegarlos.

A veces hay que elegir dónde caer.


Un recorrido turístico, invitando a la zona oscura, invitando a ver las sombras.

A ver el sótano de la propia casa con la luz apagada.


"Hacía ya varios días que no salía a ninguna parte, era de los que viajaba mucho. En cambio, la tibia soledad lo había abrazado en un rincón oscuro de su casa. 


Muchos psiquiatras nombrarían al confinamiento de este estilo como una depresión clínica. 

Su perdida de contacto con el exterior era el mayor promotor de dicha idea. 

Nada se sabía de lo que hacía; quedaba en terceros suponer que fuese lo justo y necesario para subsistir. Ninguna conexión tenía con el exterior, y hasta a sus padres y amistades les había dejado de hablar.


Su mundo interior, en cambio, era lo más abundante y maravilloso que contrastaba con la desdicha y desolación de sus pares. "


"Abundaban en su mente ideas y emociones, muchas de las cuales lo habían perseguido por lo que se asemejaba a milenios. Era tiempo de poner algo de orden y de bajar al papel lo que flotaba en el aire de su mente y no le permitía conectarse con su entorno. 

Era momento de volverse un indeterminado ermitaño."