Bueno, a ver qué más tienen que decirme estos seres.
A veces pienso que invento demasidas cosas.
Y poco de lo que invento tiene suficiente sentido para mí intelecto.
Mucha de la inspiración que llega a mí no sé cómo procesarla.
Y mucho cae, mucho llega.
Poca gracia me hace que no sepa como anotarla.
Pasó una época bastante oscura de mi alma, donde se me vinieron a la mente mil y una ideas, muchas cosas que si supiera recordar bien, sabría cómo usarlas.
Y hay mucho que me gustaría contarles que soñé despierta.
Como por ejemplo, la vida extraña esa de prostituta. Esa mujer tenía un prontuario de hombres. Vivía en Portugal, a fines de los '80, principios de los '90. Y sabía leer las mentes de sus clientes.
Los rusos eran los que más miedo le daban, los estadounidenses eran los más amables y amorosos. Los reconocía por sus energías y su voz. Los alemanes caían con látigos pero le pedían a ella que los usara con ellos, "¿Masoquistas en esas épocas, Sofía?" "Y, así estamos, querida."
Sofía era su nombre, y siempre sabía cómo cumplir con su trabajo.
Hasta que se enamoró. Pero su odio ciego se lo impidió ver con claridad. Era ciega hasta que llegaba la hora de beber, y su vermouth le quitaba la venda de los ojos.
Con su enamorado estuvo muchos años, tonteaban en las iglesias, jugando con sus manos. A su mamá (la de Sofi, me refiero) le molestaba mucho la profesión de su hija, y siempre se lo recriminaba, siempre se lo echó en cara.
Sofía, como bien se habrán dado cuenta, era bruja también, y la maldijo cruelmente a su madre. Tanto así que parte de esa maldición le cayó a ella.
Y así fue como terminó suicidándose por un amor no correspondido.
Fue extraño, eso que dije, ¿verdad?
Bueno, pasa que antes de conocer a Luis, ella había estado intentando salir con otro hombre. Pero la dejó. Con Luis estuvo muy poco tiempo, algunos años, pero ella siempre conservaba esa relación, ese vínculo emocional con el otro hombre que la frecuentaba. Su madre se enteró de su identidad. Era un hombre varias décadas más grande que Sofía. Y bueno, pues ¿imaginen quién era? Su padre, naturalmente. Cuando él se enteró que ella era su hija, dejó de verla. Unos meses después y ella terminó no solo drogada con opio, sino también colgada de un poste de farol de kerosene.
Me gustaría ser menos cruda con lo que hablo, pero así fue como me cayó la historia ahora que la recuerdo.
Sofía, su historia de vida pudo haber sido idealizada un poquito más. Ella era muy católica creyente, pero poco practicante en cuanto a lo que los sacerdotes le pedían: Nada de beber, nada de sexo (antes del matrimonio), nada de lastimar su cuerpo, nada de desearle dolor al cuerpo ajeno... Eran incontables las leyes eclesiásticas que rompía.
Y una de las cosas que le encantaba hacer era vomitar lo que comía.
Era de tez oscura y bastante gordita, uno nunca la pensaría bulímica.
En sus 7 vidas siguientes ella pasó a ser niños aborígenes que morían a temprana edad. Uno la pensaría un gato a estas alturas. Uno con muy mala suerte. Y es que su odio se pasó a la gente que la tenía cerca en su seno familiar, casi siempre sufría de abusos. En una vida, murió niño pequeño golpeado y quemado.
No hay comentarios.:
Publicar un comentario