Cuando cantamos al amanecer, tanto queda por ser entendido que ya lo entendimos todo. Me paré un segundo a pensar en eso pero no le di mucha chance de llenarme el cerebro. Poco vemos lo mucho que tenemos, incluso en esos momentos en los que yo te digo que no tengo nada. O bueno, casi nada.
-¡Mamá! ¡vení a colgar la ropa! - me comenta el muchacho ¿Muchacho? Bueno, un hombre bien crecido que no se hace cargo de sus asuntos. Y ahí voy yo, madre con muchachos de menos de veinte, pero de más de quince.
-¡Vení que te veo!- Dice el sinvergüenza.
-¿Tan difícil va a ser que se comporte como un adulto y que haga lo que tiene que hacer?-
-¿Y qué es lo que tengo que hacer?
-Ayudarme.
-¿Ayudarte con qué?
-A colgar la ropa, inmundo cochino.
-¿¡Inmundo cochino, a mí!?
-Sí, a tí.
-Ahh, bueno.
-Entonces, ¿qué pasó acá? como que me perdí un poco.
-¿Perdido? ¿con qué?
-Que no entiendo por qué salen las luces a florecer a la mañana si todavía no prendimos los faroles, ¿qué son? ¿las ánimas de los desaparecidos?
-No me parece que entiendas bien el asunto que tenemos entre manos. Cuando yo te digo que cuelgues la ropa, ¿qué haces? ¿hablar sobre luces que nadie más ve?
-No, señora, no es eso lo que quiero decir. Lo que pasa es que...
-¿Lo que pasa es que qué, señor?
-Nada, no pasa nada.
-Está bien lo que pasó más temprano, yo te lo voy a explicar en otro momento, cuando tengamos tiempo.
-Okay, doña ¿Entonces me dice que las almas realmente brillan en la oscuridad?
-Sí, por supuesto. Pero las que más brillan, son las estrellas del firmamento oscuro.
-¿Los puntitos esos brillantes que vemos en el horizonte?
-Sí, esos mismos.
-Señora Ana, ¿por qué nos dice que las estrellas son las que más brillan? ¿no brillan más las velas de noche? ¿el sol de día?
-El sol también es una estrella, querida niña.
-Ah. Y ¿qué es una estrella?
-En otro momento, querida, ahora estoy ocupada.
-Ah, bueno, señora.
-¡Ante, querida, ante!
-¿Antes de qué?
-Antes no, ante. Es mejor que entiendas mejor nuestros vocabularios. Ante significa anhelo, sazón. Está bueno que lo hayas preguntado, casi nadie sabe lo que significa lo que dicen, se llenan la palabra de bocas y no saben qué quieren decir.
-También me hace falta anhelo, querida señora, pero antes de eso hay que planchar, ya que nadie cuelga la ropa, nadie la quiere ver limpia. Perdón, sucia, ¿en qué estaré pensando?
-En ante, querida, en eso estabas pensando, en eso estaba tu mente ¿Y sabe usted qué más? Necesito que me de un par de pistas acerca de cómo hacer para que la ropa me quede tan limpia como la suya.
-Con palo verde de sampa, lo frota contra la ropa y con eso se salen las manchas, ¿por qué pregunta? ¿no conocía cómo hacerlo?
-Hace mucho frío acá afuera, no puedo tolerar que la gente no haya inventado todavía las estufas.
-¿Qué es una estufa?
-Algo verde, celeste, no sé. Pero cuando hace frío, larga calor.
-Ah, ¿y sabés cómo se hace eso para que cuando haga frío, que largue calor?
-Aún no, no lo sé.
-¡Gracias al cielo que sé cómo coser!- Dije rimbombante, mientras acariciaba la tela del vestido recién hecho.
-¿Qué cosiste, si se puede saber?
-Un vestido azul cielo ¿Qué quieres que te cosa?
-¿Cómo lo cosiste? Yo también quiero saber.
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